Cuestión incidental civil, discriminación por nacionalidad.
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  Cuestión incidental civil, discriminación por nacionalidad

El abogado general del Tribunal de la UE, xxx, concluyó que los Estados miembros no pueden impedir a sus residentes con doble nacionalidad, la del país y la española, seguir la tradición hispana de registrarse con los apellidos de ambos padres.
Para el abogado general  restringir este derecho constituye una discriminación por nacionalidad prohibida por el Derecho comunitario.
Jacob se pronunció sobre el caso de ..., nacional español y su esposa, de nacionalidad belga, residentes en Bélgica y con dos hijos con doble nacionalidad. El Derecho belga exige que los hijos adopten el apellido de su padre.
Por ello, en sus respectivas partidas de nacimiento, los hijos fueron inscritos con el apellido de su padre.
De acuerdo con los usos españoles, los padres solicitaron a las autoridades belgas el cambio del apellido por el de ambos padres, pero su solicitud fue denegada.
Tras pasar por el Consejo de Estado belga, el caso ha llegado al Tribunal de la UE, cuyo abogado general dio hoy la razón al demandante. En primer lugar, el abogado general señala que cada Estado miembro tiene sus propias normas sobre transmisión de apellidos de una generación a la siguiente.
A su juicio, la situación entra en el ámbito de aplicación del Derecho comunitario, dado que afecta a los hijos y al demandante, en su calidad de nacionales españoles que ejercen su derecho comunitario a circular y a trabajar en otro Estado miembro.
En sus conclusiones, Jacobs recuerda que desde la introducción de la ciudadanía comunitaria, la discriminación por razón de la nacionalidad está claramente prohibida en toda situación donde se aplique el Derecho comunitario y que no existe ninguna necesidad de demostrar la existencia de una interferencia concreta con una libertad económica específica.
En este contexto, considera que la denegación de las autoridades belgas constituye una discriminación por razón de la nacionalidad.
Dado que un cambio de apellido puede ser concedido con arreglo al Derecho belga cuando existan razones importantes para la solicitud, una negativa sistemática a conceder este cambio cuando las razones expuestas guarden relación o resulten inseparables de la posesión de otra nacionalidad, ha de considerarse discriminatoria por razón de la nacionalidad.
Jacobs considera injustificable esta discriminación, ya que no existe un interés público esencial en que una forma concreta de transmisión de apellido deba prevalecer siempre para los ciudadanos de un Estado miembro dentro de su territorio. 
Por último, afirma que el concepto de libre circulación no está basado en el supuesto de un único traslado a un Estado miembro seguido de la integración en este último, sino más bien en la posibilidad de circular repetidamente, o incluso de manera continua, dentro de la Unión. En este sentido, no puede alegarse que el principio de no discriminación pretende asegurar la integración de los ciudadanos inmigrantes en su Estado anfitrión.
 
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